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miércoles, 28 de agosto de 2013

Ética en la Función Pública

Según el filósofo profesor de la PUCP y UARM Fidel Tubino “El tema de ética en la función pública es muy importante para la consolidación de una sociedad democrática en el país. Los funcionarios públicos deben tomar conciencia de que su misión, en definitiva, está al servicio de la ciudadanía”.

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ETICA EN LA FUNCION PUBLICA


En mención reiterante es importante confirmar que la ética en la administración pública cumple una función relevante para el correcto funcionamiento de la prestación de los servicios públicos brindados hacia la sociedad ya que si no se logra, el orden de prestación de tales servicios seria y continuaría siendo manejado por aquellos funcionarios sin sentido de ética.
Para entender la importancia de la ética “es necesario comprender que la ética de lo público es responsabilidad cívica y un factor primordial para la competitividad y progreso…” ante ello tener un carácter ético establecido e implantado hacia los miembros de la sociedad y servidores públicos conlleva un correcto desarrollo de los distintos sectores sociales. Pero ¿Qué sucede actualmente en el Perú?

CONTEXTO ÉTICO EN EL PERÚ

En el país ya transcurrieron años desde que el ex presidente Alberto Fujimori dejara el Perú en una situación caótica, donde la ética en la administración pública y más aún en la sociedad estaba totalmente desmoronada, en parte la función estatal administrativa contaba con abundantes prácticas ilícitas por parte de los servidores públicos quienes las practicaban y promulgaban de manera cautelosa y hasta presencial, tal es el hecho que por parte de la sociedad se generó desconfianza, indignación y gran decepción, ya pasaron años y se puede apreciar que no hay muchos avances en la solución de este gran problema que para la década de los 90 tuvo un auge rimbombante, ahora debemos tocar puntos importantes dentro de la sociedad para comprender la magnitud del problema actualmente.

Podemos mencionar que uno de los problemas centrales del desarrollo en sociedades como la nuestra es la “ausencia de ética pública”.

Actualmente en los periódicos, radio, televisión, y otros medios de comunicación podemos escuchar a distintos personajes en el ámbito económico, político, judicial y entre otros decir que luchar contra la pobreza y salir del sub desarrollo significa crecer económicamente, para ello simplemente se deberían atraer inversiones con las facilidades adecuadas y con una promoción llamativa, suena sencillo, pero “desde esa pobre y sesgada visión del desarrollo se considera que la causa primera de la pobreza y el sub desarrollo es el problema económico, y que el problema económico es el origen de los problemas sociales, políticos y culturales que tenemos”.

Acotando con lo dicho anteriormente debemos hacernos las siguientes preguntas:

“¿De qué sirven los recursos públicos si son mal empleados? O, lo que es más grave aún, ¿de qué sirven los recursos públicos cuando, por actos sistemáticos de corrupción, son desviados para fines privados?...” con esto nos referimos a la corrupción que se encuentra hoy institucionalizada y peor aún que es aceptada por la gente, con ello crónica.

¿Qué significa ausencia de ética pública?

Técnicamente se puede decir que “la ética se ausenta de los público cuando se empiezan a usar de manera indiscriminada los bienes de la función pública…”

¿Cuál es la actitud del peruano frente a tal situación?

En sociología existe un término conocido como anomia, la cual es definida como una enfermedad social, como característica principal se encuentra que si no se diagnostica ni detiene a tiempo, tendrá una difícil erradicación, ahora en Perú “la anomia moral es una enfermedad social que si no se detiene crece. Uno de los signos más elocuentes de la anomia en la sociedad peruana es la llamada tolerancia media… esta noción sirve para medir el tipo de percepción mayoritaria que los peruanos tenemos de la pequeña y media corrupción”, se interpreta que cuando las personas son consideradas con esta actitud tienden a no comprometerse con ninguna posición, con ello se sabe que “el indicador de tolerancia media, que es el mayoritario entre los peruanos (cerca del 70%), es una prueba palpable de la actitud laxa, y a fin de cuentas, cómplice que se ha generalizado en el país frente a la pequeña y mediana corrupción”.

Actualmente en las municipalidades y ante tiempo de las elecciones siempre se tiene a escuchar varios juicios y frases liberados por cualquier persona entre el más común “Roba pero hace” como ejemplo en otro país “bajo este lema, un alcalde ganó en el sur del Brasil, un proceso eleccionario con enorme mayoría… esta expresión, que no hace sino recoger un decir popular muy común también en el Perú. La encontramos hoy más vigente que nunca. En el Perú un presidente o un funcionario público que hayan robado no es escándalo, siempre y cuando hayan hecho obras públicas. Lo que ello no entiende, o no quiere entender, es que justamente se hacen las obras públicas para poder robar”. Con esto se puede ver cierta relación entre lo que los peruanos siguen pensando, si roba se espera que también haga. 

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