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martes, 3 de diciembre de 2013

Responsabilidad Social Empresarial con Perspectiva de Género

La creciente preocupación de la sociedad sobre los problemas de carácter ético, ambiental y social, hace que las empresas traten de abordarlos en profundidad, adquiriendo así u un compromiso permanente con todos sus grupos de interés, es decir, con todas aquellas personas o grupos que, de manea legitima, se ven afectados o pueden influir en la actividad de la organización.

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Responsabilidad Social Empresarial con Perspectiva de Género

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) puede considerarse como la respuesta de las organizaciones a este compromiso. Se trata por tanto de una iniciativa, que, desde el marco voluntario busca conciliar el crecimiento y la competitividad económica de la organización, integrando al mismo tiempo el compromiso con el desarrollo social y la mejora del medio ambiente.

La RSE por tanto afecta a tres grandes áreas organizacionales en la que se encuadran las distintas expectativas de los grupos de interés, la dimensión económica (la sostenibilidad económica de las organizaciones es un a priori de estas prácticas), la dimensión social (todos aquellos impactos tanto en las personas que integran la organización como en las que interactúan con ella) y la dimensión medioambiental.

Sin embargo, es en la dimensión social de la RSE donde el presente trabajo se enfoca, concretamente en aquellas prácticas que las empresas han desarrollado para fomentar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, especialmente en el ámbito laboral, conciliándola a su vez con una mejora competitiva y económica dentro de la organización.

En este contexto, la RSE se configura como un marco idóneo para la promoción de la igualdad entre mujeres y hombres, ya que aborda en sus definiciones y en los sistemas de seguimiento la igualdad de oportunidades en la empresa y esta se constituye como un ámbito de actuación del desempeño social de la RSE.

El proceso de desarrollo e implantación de la RSE desde un enfoque de género en la empresa, no es un proyecto aislado sino un itinerario especializado de gestión de expectativas de los grupos de interés en políticas de género y muestra, con claridad, su potencial como nuevo valor emergente en la empresa. El éxito dependerá no solo del nivel de cumplimiento y superación de los marcos regulativos, sino también de la implementación transversal en la estrategia de las empresas y de su inclusión en la misión, visión y valores de las organizaciones.

Es importante resaltar que la RSE en su con junto puede analizarse desde una perspectiva de género, lo que conlleva la integración de las preocupaciones sociales y medioambientales de los grupos de interés en las operaciones comerciales de la compañía desde un enfoque de igualdad entre mujeres y hombres.

Así, la RSE puede consolidarse como un nuevo sistema de gestión en la empresa con perspectiva de género, abierto no solo en relación a la plantilla sino también a otros subsistemas (prevención de riesgos o gobierno corporativo entre otros).

Desde esta perspectiva las plataformas de dialogo y las relaciones de cooperación de la empresa con sus grupos de interés, también se pueden contemplar en clave de género. Desde esta perspectiva se pone el foco en la puesta en marcha de políticas y programas empresariales que garanticen la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres, no solo a nivel interno – en relación s los empleados7as, sino también en las relaciones externas de la empresa con otros grupos de interés.

La RSE puede ser por tanto una oportunidad para que las empresas perciban las nuevas preocupaciones sociales de integración plena de la mujer en el mercado laboral y las demás, de selección y promoción e impulso de trayectorias profesionales de mujeres, sin frenos o barreras visibles o invisibles e integren esas expectativas en sus programas, políticas y procesos de recursos humanos y de gestión de personas.

Se requiere asimismo, una metodología y organización básica y, a partir de las herramientas d agestión que se dedican, aplicar mecanismos de comunicación que permitan visibilizar el compromiso ético de las empresas con las políticas de género.

Una visión moderna y avanzada de la RSE demanda que las empresas creen valor y riqueza, no solo a nivel interno, sino también en sus relaciones con terceros y por tanto entre los bienes públicos universales. Por ello para la RSE la no discriminación, la igualdad real de oportunidades, las relaciones laborales justas y la cohesión social ocupan un lugar destacado.

Los retos de gestión de la RSE desde una perspectiva de género para por una adaptación de las mismas a los nuevos modelos de organización empresarial que favorezcan la promoción de las condiciones de igualdad entre mujeres y hombres en la empresa. Los modelos de más desarrollados están, por ejemplo, trabajando en la incorporación de nuevas tecnologías al entorno de trabajo que garanticen una mayor flexibilidad en el tiempo y espacio de trabajo, y que por tanto permitan conciliar la vida personal, familiar y laboral desde una óptica de corresponsabilidad.

MARCO LEGAL VIGENTE


INTERNACIONAL

·     Uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es  la igualdad de género, la autonomía y el empoderamiento de las mujeres, siendo una prioridad para el Sistema de Naciones Unidas.

·       La IV Conferencia Mundial de Mujeres, celebrada en Beijing en el año 1995, considera que el cambio de la situación de las mujeres afecta a la sociedad en su conjunto y plantean que su tratamiento no puede ser sectorial sino que debe integrarse en el conjunto de  políticas.  En esta Conferencia se adoptaron dos  documentos, que suponen un avance muy importante en la garantía del reconocimiento y pleno disfrute por las mujeres de sus derechos: La Declaración y la Plataforma para la Acción, que establecen las principales áreas de actuación, así como los objetivos estratégicos y las medidas concretas que deberían adoptar los Gobiernos, la comunidad internacional, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado para alcanzar la igualdad de mujeres y hombres.

·       La Organización Internacional del Trabajo (OIT) órgano especializado de Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al empleo y a las relaciones laborales. El mandato de la OIT en materia de igualdad entre los sexos consiste en promover la igualdad de oportunidades y de trato entre hombres y mujeres en el mundo del trabajo.

NACIONAL

·      La Constitución Política del Perú vigente (1993) reconoce el derecho a la igualdad y no discriminación por razón de sexo.  La Constitución plantea la responsabilidad del Estado Peruano en la remoción de los obstáculos que limitan el derecho a la igualdad o que constituyen actos discriminatorios.

·   Decreto Supremo Nº 027-2007-PCM, publicado el 25 de marzo de 2007, que define y establece las Políticas Nacionales de obligatorio cumplimiento para las entidades del Gobierno Nacional, entre ellas la política de igualdad de hombres y mujeres.

·     Decreto Supremo Nº 009-2006-MIMDES, publicado el 26 de agosto de 2006, dispone la implementación de lactarios en instituciones del Sector Público donde laboren veinte o más mujeres en edad fértil El Marco de Cooperación el Sistema de Naciones Unidas para el Desarrollo (MANUD) con Perú 2012 –  2016, integra el enfoque de género de manera transversal tanto en el análisis como en la propuesta programática. En este contexto, las Agencias, Fondos y Programas que conforman el SNU en el Perú deben alinear sus programas de cooperación con el MANUD, lo cual implica también asegurar la integración del enfoque de género en los mismos.

·       Un suceso  importante fue la creación del Ministerio de la Mujer  (1996) como ente rector en la materia cuyo mandato fue “diseñar, proponer y ejecutar políticas de desarrollo social y humano promoviendo la equidad de género y la igualdad de oportunidades para la mujer, niñez, adulto mayor”, a partir del cual se ha venido desarrollando un conjunto de políticas nacionales y promoviendo la adopción de medidas concretas para el desarrollo de las mujeres.

·     Plan de Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres. El Primer Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades para Mujeres y Varones tuvo vigencia entre los años 2000 al 2005 (DS Nº 001-2000-PROMUDEH). El segundo fue implementado entre los años 2006-2010.

·        El Plan Nacional de Igualdad de Género desarrolla ocho objetivos estratégicos para alcanzar la igualdad de género en aquellos ámbitos en los que la desigualdad perjudica especialmente a las mujeres dificultando su acceso a oportunidades de desarrollo, para los que se establecen 60 resultados de política respecto de los cuales tienen responsabilidad distintas entidades del sector público: Ministerios, Gobiernos Regionales y Locales, Organismos Constitucionales Autónomos, entre otros.

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