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domingo, 5 de julio de 2015

La Logística Inversa

La logística Inversa
La preocupación por el medio ambiente ha pasado de ser minoritaria a extenderse de una manera notable: prensa, políticos, organizaciones sociales, todos se hacen eco de las voces autorizadas de científicos que, desde hace años, han venido alertando sobre la degradación acelerada que estamos provocando en el planeta.


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Las empresas, ante las presiones de gobiernos y de consumidores, tratan de mejorar tanto los procesos como sus productos, de manera que el impacto medioambiental sea lo menor posible y esto desde el diseño del artículo fabricado hasta el final de la vida útil del mismo, sea lo menos dañino posible.

Una fuente de mejora indudable es la relacionada con la logística y los nuevos retos que plantea la recuperación de material a reusar o reciclar. Toda la problemática que rodea estas decisiones se viene denominando logística inversa, ya que supone canalizar un nuevo flujo desde el consumidor hacia el fabricante. La logística inversa, que está llamando cada vez más la atención de los responsables de empresas y de los investigadores, implica nuevas oportunidades y obligaciones, a la par que plantea la necesidad de proponer y generar nuevas soluciones para problemas que, hace años, no se ponían de manifiesto.
Es usual ver en la empresa moderna como se recuperan productos o materiales de sus clientes ya sea para extraerles valor o como servicios de postventa. A este proceso se le llamó logística inversa por Luttwak (1971), y hoy es la parte descrita por algunos autores como la tendencia del suministro inverso, dónde los fabricantes inteligentes están diseñando procesos eficaces para reusar sus productos.[1]

El interés por la logística inversa en los diferentes ámbitos es relativamente moderno. Sus inicios se fijan al principio de la década de los años setenta, cuando se comienza a analizar la estructura de los canales de distribución para el reciclaje, los miembros que participan en estos canales, las nuevas funciones, etc. Pero es a partir de los años noventa cuando se comienza a estudiar con mayor profundidad la gestión de los productos fuera de uso y los sistemas logísticos asociados. Las razones por las que se ha incrementado en los últimos años el estudio de la logística inversa son: el creciente aumento de los productos retornados, las oportunidades de venta en los mercados secundarios, la enorme proliferación de las devoluciones fin de vida, la presión de los consumidores sobre las empresas para responsabilizarlas de la eliminación de los productos que contienen residuos peligrosos y que la capacidad de los vertederos ha llegado a ser limitada y cara. Según las definiciones del punto anterior, la logística inversa es un importante sector de actividad dentro de la logística que engloba multitud de actividades. Algunas de estas actividades tienen connotaciones puramente ecológicas, como la recuperación y el reciclaje de los productos, evitando así un deterioro del medio ambiente. Otras buscan, de alguna manera, mejoras y mayores beneficios en los procesos productivos y de abastecimiento de los mercados. Así, procesos de retorno de excesos de inventario, devoluciones de clientes, productos obsoletos, inventarios sobrantes de demandas estacionales, etc., y actividades de retirada, clasificación, reacondicionamiento y reenvío al punto de venta o a otros mercados secundarios, son algunas de las operaciones que pueden enmarcarse dentro de la logística inversa.

Las nuevas estrategias empresariales pasan por la racionalización en las operaciones de fabricación y producción, como también por iniciativas para servir nuevos mercados, con nuevos productos y nuevos conceptos ecológicos.

Orígenes de la Logística Inversa

En la empresa moderna cada vez es más usual ver como se recuperan productos o materiales de los clientes, ya sea para recuperar valor o como servicios de postventa. Este proceso inverso se denominó ya hace años como “Logística Inversa” (Luttwak, 1971). Según (Guide y Van Wassenhove, 2002), la Logística Inversa es parte de una tendencia denominada “la cadena del suministro inversa”, donde los fabricantes inteligentes están diseñando procesos eficaces para reusar sus productos.


De un modo prácticamente unívoco, expertos y responsables de operaciones logísticas coinciden en consignar una importancia vital a la logística inversa, pero también en afirmar que actualmente está representa un coste añadido con un rendimiento prácticamente nulo (cuando no negativo). Es decir, la eficiencia en términos económicos de las operaciones de logística inversa representa uno de los principales retos a afrontar de un modo más urgente.

Sin duda, los servicios de logística inversa aportan valor a los negocios. En recursos como la guía sobre sostenibilidad y gestión del riesgo ambiental (completamente gratuita) se exponen detalladamente las ventajas que aporta una adecuada gestión de la logística inversa para, entre otras cuestiones, mejorar la reputación de la compañía y escalar posiciones en el mercado, aventajando a la competencia y ganando la confianza de los consumidores. Sin embargo, estas ventajas suponen réditos económicos indirectos, a menudo difícilmente controlables y medibles, y no solucionan el problema de los costes que representan este tipo de operaciones.

Los consumidores, lógicamente, no están dispuestos a asumir los costes de servicios como los de devolución, cambio o retorno de los productos que adquieren, unos servicios que perciben cada vez menos como un valor añadido y más como una obligación por parte de las empresas. Algo similar ocurre en las transacciones entre compañías, aunque en este caso todavía es posible llegar a acuerdos en el reparto equitativo de los costes entre cliente y proveedor.
Repercutirlos directamente (total o parcialmente) sobre los costes del producto parece una solución viable, al menos a corto plazo, aunque esta opción presente evidentes inconvenientes (encarecimiento del producto, pérdida de competitividad…). Otra posibilidad es la recuperación de piezas y componentes de materiales obsoletos para su reconversión o reutilización con fines comerciales, aunque sea una opción con evidentes limitaciones e insuficiente para sufragar los costes que globales representan las operaciones de logística inversa.
Sea como sea, los costes de las operaciones de logística inversa (tan necesaria como problemática, como hemos visto) están sobre la mesa, y figuran como un asunto prioritario en las agendas de responsables de la gestión logística de todo tipo de compañías.

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