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miércoles, 7 de octubre de 2015

El teletrabajo

El teletrabajo, también conocido como trabajo a distancia, se encuentra regulado en nuestro medio desde el año 2013 mediante la Ley N° 30036, y en espera que su reglamento, ya prepublicado por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), sea dictado con la prontitud del caso.

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Es conveniente tratar el tema primero desde una perspectiva general, señalando la naturaleza de esta modalidad de organización del trabajo, sus conveniencias y aspectos discutibles, para luego plantear su análisis desde el punto de vista estrictamente legal.

Naturaleza

El teletrabajo no es una modalidad de contratación laboral, todo lo contrario, es una nueva forma de organizar el trabajo de acuerdo a las posibilidades que la tecnología hoy nos presenta. Podemos entender por teletrabajo a la relación laboral que consiste en la prestación de servicios remunerados, sin requerirse la presencia física del trabajador en la empresa, y ejecutada mediante las tecnologías de la información y las comunicaciones. El internet, básicamente.

Dos aspectos son fundamentales. De un lado, el que el trabajador no tenga obligatoriamente que asistir al centro de trabajo –salvo para alguna reunión de coordinación o presentación y sustentación de los resultados de sus funciones– es lo que marca indeleblemente esta figura y la dota de una gran libertad. El teletrabajador puede laborar desde su domicilio, en la tranquilidad de una biblioteca, rodeado del aroma típico de una cafetería, disfrutando del aire límpido en un parque, ser itinerante, en fin, las posibilidades son innumerables.

De otro lado, las relaciones con el empleador, es decir, el acatamiento de sus directivas y las modalidades de control de sus labores, deben ejecutarse necesariamente a través de medios informáticos. Hace unas décadas, tal posibilidad solo existía en la mente visionaria de algunos escritores de ciencia ficción, actualmente es una realidad que bien podría usarse en beneficio de ambas partes de una relación laboral.

Beneficios

El trabajo a distancia es favorable tanto para el empleado, el empleador, como para la sociedad en su conjunto, veamos:
  • El trabajador evita el agobiante tiempo de traslado, hacia y desde el centro de labores, más en las ciudades cuya concentración demográfica casi ha colapsado las vías urbanas, ahorrándose el consiguiente estrés y, adicionalmente, el costo de los pasajes o del combustible, que en cómputo anual no son desdeñables. Al no requerirse mayormente su presencia en el centro de labores, puede compatibilizar sus obligaciones familiares con las derivadas del trabajo, organizando sus tiempos. Este es un aspecto de la mayor importancia, el solo hecho que el trabajador pueda almorzar en familia o recibir a sus hijos a la salida de la escuela ya justifica por sí mismo al teletrabajo. Se trata de un salario emocional que es difícil mensurar, pero es obviamente gratificante.
  • La empresa verá disminuidos sus costos fijos en infraestructura, mantenimiento y servicios al no necesitar áreas tan amplias. Sin embargo, el elemento más destacable al implementarse apropiadamente el sistema del teletrabajo es una mejora notable del clima laboral. La satisfacción del trabajador con su desempeño y con su empresa se manifiesta en un incremento de la productividad. Igualmente, la empresa que es amigable con las necesidades familiares del trabajador tiene más posibilidades de retener a sus empleados talentosos, que podrían preferir trabajar a distancia en esta, que presencialmente en una distinta, así la remuneración ofrecida sea algo mayor.
  • El ahorro de combustible que es consecuencia de la menor movilidad geográfica del trabajador implica una disminución de la contaminación en beneficio de la sociedad y, en algo, también una mejora en el transporte ya caótico.

Implicancias

Sin embargo, como en todas las modificaciones sustanciales, hay también objeciones a tomar en cuenta para una posterior evaluación. El teletrabajo tiende a una mayor horizontalidad en las relaciones en el interior de las empresas, tema que a algunas no termina de agradarles pues prefieren un organigrama piramidal con verticalidad de decisiones. Se ha observado que el trabajo a distancia, si bien incrementa la productividad, no hace necesariamente lo mismo con la innovación, si se lleva a extremos. En la misma orientación, los superiores jerárquicos ven en el trabajo no presencial que sus facultades de control y sanción pueden verse diluidas y generarse cierto irrespeto.

Los propios trabajadores, en determinados supuestos, pueden considerar que al laborar en sus domicilios, no se les tiene en cuenta para las promociones en la empresa debido a que no están en contacto personal y directo con sus jefes. Igualmente es factible encontrar una tendencia hacia el sedentarismo en los teletrabajadores y una falta de contacto social. Incluso hay sindicatos que objetan el teletrabajo en la medida que podría debilitarlos si se considera que el trabajador a distancia es poco proclive a la agrupación gremial.

El teletrabajo implica un cambio de esquemas mentales, y eso no es sencillo. Por añadidura, no en todas las empresas se puede implementar el teletrabajo, quedarían exceptuadas por su propia esencia las que contratan mayormente operarios. Ni todos los trabajadores pueden laborar desde fuera del local empresarial; se requiere de ciertas condiciones y aptitudes.

Confianza y responsabilidad son las palabras clave. Confianza del empleador respecto del cumplimiento de las labores asignadas al teletrabajador, en el tiempo previsto y con la calidad requerida. Responsabilidad del trabajador para mostrar que es plenamente consciente que la vigilancia inmediata no es necesaria para el logro de los objetivos y resultados encomendados, pudiendo hacerlo administrando sus horarios en la forma que más le convenga.

Trabajo a domicilio

¿Es el trabajo a domicilio un antecedente del teletrabajo? La Ley de Productividad y Competitividad Laboral en sus artículos 87 a 96 establece el marco legal del denominado trabajo a domicilio. Lo define como aquel que se ejecuta, por cuenta de uno o más empleadores, habitual o temporalmente en el domicilio del trabajador o en otro lugar designado por este, sin supervisión directa.

Pese a que el artículo 87 citado extiende los alcances del trabajo a domicilio a la producción de bienes inmateriales cuya propiedad es reservada por el empleador, no se trata sino de una versión algo mejorada de una figura laboral muy antigua, ya contemplada en nuestro ordenamiento del trabajo desde el año 1937 de acuerdo a lo preceptuado en la Ley N° 8514. Dicha norma consideraba trabajo a domicilio a toda labor manual, por tarea o destajo, a cuenta del empleador, realizada en el domicilio del trabajador o en el taller de familia.

La norma estaba pensada para la fabricación manual de bienes y el trabajo era remunerado por unidad de producción, es decir, a destajo. Sin embargo, su aplicación en la práctica ha sido escasa.

Como se aprecia, los criterios que dan forma al trabajo a domicilio no son los mismos que los del teletrabajo. Uno es una modalidad de contratación y producción, el otro, una forma de organizar el trabajo con base en objetivos. Ciertamente comparten el hecho de que las labores se pueden desempeñar en el domicilio del trabajador, pero poco más.

El legislador ha obrado con buen criterio al normar expresamente el teletrabajo, en eso coincide con el ordenamiento vigente en Colombia y el bastante avanzado proyecto sobre la misma materia que se discute en Argentina. En otros países donde el teletrabajo viene imponiéndose pese al vacío legal, la práctica y la jurisprudencia han tratado de aplicar las normas del trabajo a domicilio, un tanto forzadamente.

En Europa y Estados Unidos, los convenios colectivos han tenido un protagonismo resaltante a la hora de acordar criterios que puedan servir de guía para el teletrabajo. No es el caso en América Latina.

Una máxima de centurias atrás sostiene que los hechos –la realidad– son más fuertes que los textos –las normas–, y esto es perfectamente aplicable al teletrabajo, que con base en un fundamento legal, o sin él, sigue ganando terreno.

Cifras a escala internacional
  • En España, el teletrabajo ha reportado incrementos en la productividad de hasta el 25%.
  • Las empresas que han implementado el teletrabajo en Colombia redujeron en 18% los costos de mantenimiento de oficinas.
  • El teletrabajo reduce el ausentismo en un 63%.
  • En la Unión Europea el teletrabajo evita 22 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono semanales al disminuir los desplazamientos.
  • Un estudio de Ernst & Young para Costa Rica anota que una persona que teletrabaja dos días a la semana deja de emitir 0.8 toneladas de CO2 al año.
  • El teletrabajo privilegia la calidad de vida, que es la segunda razón de un trabajador –luego de la remuneración– para cambiar de empleo.
  • En EE. UU. el 27% de los empleados es teletrabajador, en Alemania es el 17%.
  • Según cálculos de Cisco Systems, se espera que el teletrabajo aumente en 63% a escala mundial en 2016. 
Fuente: Suplemento legal del Diario Oficial el Peruano: Jurídica  Edición N° 569

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