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jueves, 29 de octubre de 2015

TPP: Retos y más Oportunidades

¿Qué es el TPP?

Es el proceso de negociación comercial más ambicioso que existe a nivel mundial, involucrando a 12 países de la región Asia-Pacífico, todos miembros del APEC.

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A partir de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estado Unidos se dio inicio a una etapa en la que salvo excepciones, se privilegió la suscripción de tratados bilaterales con nuestros principales socios comerciales.

Esta situación en particular ha generado que nuestra legislación, tras diversos cambios en los últimos años, se encuentre razonablemente preparada para acoger las regulaciones que, sobre distintas materias, son regulados normalmente por los TLC.

La orientación bilateral de nuestras negociaciones haría pensar, de alguna manera, que existiría un proceso de erosión de los denominados acuerdos multilaterales, los mismos que tenderían a ceder ante negociaciones más directas, ágiles y dinámicas.
Un ejemplo de que ello no es así son las negociaciones en el Marco del Acuerdo de las Asociación Transpacífico (TPP, pos sus siglas en Inglés), el mismo que constituye un claro reflejo de la consolidación de la política de apertura comercial de nuestro país con un bloque comercial sumamente dinámico a nivel de la Cuenca del Pacífico.

Sobre esta base, y como primer comentario, el TTP permitirá profundizar nuestro intercambio comercial con aquellos países con los que ya tenemos un acuerdo en vigencia (Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Singapur y Japón) y generaría importantes oportunidades respectivamente de aquellos países con los que no se cuenta a la fecha con un acuerdo vigente (Australia, Nueva Zelanda, Brunei Darussalam, Malasia y Vietnam).

Una ventaja directa de un proceso de integración así concebido es que permitía, de un alado reducir costos de importación tanto de bienes de consumo , insumos y bienes intermedios como bienes de capital y, de otro , incrementar nuestra oferta exportable.

Ello, es un contexto en el cual se generaría una vía de accesos a 800 millones de consumidores respecto de un bloque económico que representa el 40% del producto bruto interno mundial.

No obstante, la suscripción de tratados internacionales no generará los resultados ni beneficios esperados si es que no se crean las condiciones necesarias para ello.

Tenemos aún una agenda pendiente en materia de comercio exterior que pasa por articular de manera adecuada y eficiente los esfuerzos de diversos sectores vinculados con estas materias y que se apoyan, de una lado, en iniciativas valiosas como, por ejemplo, el Plan Nacional de Diversificación Productiva, el Plan Estratégico Nacional Exportador (PENX) 2025, el Acuerdo de Facilitación de la OMC y la Ventanilla Única de Comercio Exterior, y , de otro, en normativa pendiente aún de ser revisada como es el caso de cabotaje y las zonas francas. Dicha articulación supondría el accionar coordinado y concurrente de las diferentes autoridades que supervisan las operaciones de importación y exportación.

Por supuesto que todo esto carecería de sentido si no se trabaja en paralelo en la generación y/o mejora, a nivel nacional, de infraestructura orientada a las operaciones de comercio internacional.

Agenda interna.

En paralelo, se requiere propiciar un mayor acercamiento entre el sector público y privado que permita generar la confianza necesaria para trabajar en conjunto con seguridad y transparencia con base en normativa que consolide, de una manera tangible, principios tan  importantes como la buena fe, la presunción  de veracidad, la facilitación del comercio, la fiscalización posterior y la gestión eficiente del riego focalizando las accione de control en aquello que realmente lo amerite y flexibilizando dichas acciones en operaciones que generen la confianza debida.

Se debería, en síntesis, apuntar a la implementación de un plan nacional que integre todas estas medidas de manera programática y con objetivos concretos y medibles.

En estos momentos, las negociaciones del TTP ya han culminado y los países miembros se encuentran en plena revisión de los textos (siendo esta la razón por la cual el contenido de dicho acuerdo aún no es de conocimiento público), luego de lo cual, y tras la revisión en detalle de sus disposiciones, se podría contar con mayores luces para un análisis más detallado.
Lo que, en todo caso, queda claro, es que las negociaciones y posterior suscripción de nuevos tratados internacionales en materia comercial (como el TPP) siempre vienen acompañados de optimismo, pero también de incertidumbre e inquietudes. No obstante, y más allá de ello, lo que resta es penar en que la única forma de aprovechar este acuerdo de manera efectiva es innovando procesos y generando productos con mayor valor agregado que nos diferencien de los competidores foráneos.

En este orden de ideas, la gran oportunidad que se genera, por ejemplo, es el establecimiento de cadenas productivas a nivel de los países del bloque que trasciendan fronteras nacionales y que aseguren economías de escala. El gran reto es lograr que estas ventajas sean sostenibles en el tiempo.

¿En qué Beneficia al Perú?

Con este acuerdo comercial, el Perú tomará mayor protagonismo en la zona Asía-Pacífico, asociado a importante economías mundiales, con elevado dinamismo económico y amplio potencia de mercados.


No participar en el TPP haría que el Perú pierda competitividad respecto a los países integrantes.



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