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domingo, 28 de agosto de 2016

DIEZ VENTAJAS DEL SISTEMA DE COMERCIO DE LA OMC

Desde el dinero de nuestro bolsillo, pasando por las mercancías y los servicios que utilizamos, hacia un mundo más pacífico, la OMC y el sistema de comercio ofrecen una serie de ventajas, algunas muy conocidas, otras menos evidentes.

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1. El sistema contribuye a promover la paz

La paz es en parte el resultado de dos de los principios esenciales del sistema de comercio: facilitar el libre flujo del comercio y ofrecer a los países un medio constructivo y equitativo para resolver las diferencias sobre cuestiones comerciales.


Puede afirmarse, para abreviar, que los vendedores generalmente evitan pelearse con sus clientes. En otros términos, si el comercio se desenvuelve sin tropiezos y hay relaciones comerciales saludables entre ambas partes, disminuye la probabilidad de un conflicto político.

Mejor aún, los intercambios comerciales fluidos también contribuyen a elevar el nivel de vida de los habitantes de todo el planeta. Cuando aumenta la prosperidad y el bienestar de las personas, mejoran las relaciones humanas.

2. Las diferencias se tratan de forma constructiva

A medida que aumenta el volumen del comercio, el número de productos, así como de países y empresas que participan en el mismo, hay más posibilidades de que se planteen diferencias. El sistema de la OMC contribuye a resolver estas diferencias pacífica y constructivamente.

Las diferencias que se plantean guardan una estrecha relación con los Acuerdos de la OMC. Ello significa que existe una sólida base para determinar cuál de las partes tiene la razón. Una vez concluido el procedimiento, los acuerdos sirven de base para la eventual adopción de medidas adicionales necesarias.

3. Las normas facilitan la vida a todos

Es imposible que la OMC pretenda lograr la igualdad entre todos los países. Sí, reduce algunas disparidades, da a los pequeños países la oportunidad de hacer oír mejor su voz y, al mismo tiempo, libera a las grandes potencias de la compleja tarea de negociar acuerdos comerciales con cada uno de sus numerosos interlocutores comerciales.

Los Acuerdos se aplican a todos, y todo país sea éste rico o pobre tiene igual derecho a impugnar al otro en el marco de los procedimientos de solución de diferencias de la OMC.

4. La mayor libertad de comercio redunda en un menor costo de vida

Somos todos consumidores. Las políticas comerciales afectan a los precios que pagamos para alimentarnos y vestirnos, para comprar desde lo necesario hasta lo superfluo, pasando por las etapas intermedias.

El proteccionismo cuesta caro: aumenta los precios. El sistema mundial de la OMC reduce los obstáculos comerciales mediante la negociación y aplica el principio de la no discriminación. El resultado es la disminución de los costos de producción (porque son más baratas las importaciones utilizadas para la producción), de los precios de los productos acabados y de los servicios y, en definitiva, del costo de la vida.

5. Ofrece más posibilidades de elegir productos y características

A cuántas cosas tenemos actualmente acceso gracias a la importación: frutas y verduras fuera de estación, comestibles, prendas de vestir y otros productos que solían considerarse exóticos, flores cortadas frescas de cualquier parte del mundo y todo tipo de artículos para el hogar, libros, música, películas, etc.

No solamente los consumidores tienen más para elegir porque compran productos extranjeros acabados. Los productos importados se utilizan a su vez como materiales, componentes y equipos en la producción local.

6. El comercio incrementa los ingresos

Reducir los obstáculos al comercio permite la expansión comercial, que aumenta los ingresos nacionales e individuales. Claro está, es preciso proceder a ciertos ajustes.

Los economistas calculan que reduciendo las barreras arancelarias en agricultura, manufacturas y servicios en una tercera parte se daría a la economía mundial un impulso de 613.000 millones de dólares, lo que equivaldría a añadir una economía del tamaño de Canadá a la economía mundial.

7. El comercio estimula el crecimiento económico

Sin duda el comercio tiene potencial para la creación de empleos. La práctica frecuentemente demuestra que la reducción de los obstáculos comerciales mejora la situación del empleo. Pero una serie de factores complican la situación. No obstante, la alternativa que representa el proteccionismo no permite resolver los problemas del empleo.
A menudo, son mejores las perspectivas de trabajo en las compañías que se dedican al comercio. 
En los Estados Unidos, 12 millones de personas deben sus empleos a las exportaciones; 2 millones, fueron creados entre 1993 y 1997. Además, esos empleos tienden a mejorar, es decir, a retribuirse con una remuneración más segura.

8. Los principios básicos dan más eficacia al sistema

Numerosas ventajas del sistema de comercio son más difíciles de resumir en cifras, pero son igualmente importantes. Resultan de la aplicación de los principios esenciales del sistema y facilitan la actividad de las empresas que participan directamente en el comercio, así como la de los productores de mercancías y servicios.

El comercio permite una división del trabajo entre los países. Los recursos pueden aprovecharse en forma más racional y eficaz para la producción. Pero el sistema de comercio de la OMC ofrece aún más. Contribuye a reforzar la eficacia y a bajar los costos, debido a los importantes principios que encarna.

9. La protección de los gobiernos frente a los grupos de presión es mayor

El sistema de la OMC/GATT que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XX ayuda a los gobiernos a adoptar un enfoque más equilibrado de la política comercial. Se encuentran mejor preparados para defenderse de las presiones ejercidas por grupos que representan intereses estrechos, concentrándose en las concesiones mutuas efectuadas en beneficio de todos los protagonistas económicos.

Los gobiernos deben estar preparados para poder hacer frente a los grupos de presión. El sistema de la OMC puede aportar una contribución útil en ese sentido.

10. El sistema promueve el buen gobierno

En el marco de las normas de la OMC, una vez efectuado un compromiso para liberalizar a un sector del comercio, es difícil dar marcha atrás. Las normas también desalientan la adopción de toda una serie de políticas desacertadas. Para las empresas eso supone más seguridad y claridad con respecto a las condiciones comerciales. Para los gobiernos, suele ser sinónimo de buena disciplina.


Las normas conllevan compromisos de evitar que vuelvan a adoptarse políticas desacertadas del pasado.

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